De amores efímeros…

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Todo comenzó al final de la noche…

Cuando las puertas de los bares se te cierran, uno solo puede recorrer a su dealer de confianza para seguir la noche. En este caso fue el dealer de Ana, mi mejor amiga.

Después de consumir gel cabs, cristo y café, mis labios se unieron con los de el intuitivamente. En un segundo mi cuerpo ya estaba sobre el suyo y en un sutil movimiento mis labios quedaron al borde de su oreja para susurrarle que nos fuéramos a su cuarto.

Mi querida Ana se quedó sola, alucinando en la sala mientras que Daniel y yo nos escabullíamos a su escondite favorito.
No recuerdo bien como nos quitamos la ropa, pero recuerdo que nuestros cuerpos se frotaban profundamente. Toda mi piel estaba sumergida en un éxtasis absoluto. No podía dejar de besarlo, y el tampoco a mi. Nos hundíamos cada quién en el cuerpo del otro, y de pronto me sentía como una medusa con tentáculos infinitos los cuales no podían dejar de enrredarse en el.

Los besos y las caricias parecieron durar lo mismo que la creación del universo. Absolutamente todo y a la vez nada…

Pasé con el dos noches enteras. Dos noches llenas de miradas furtivas, roces románticos, pláticas profundas, una caminata bajo la lluvia tomados de la mano, una promesa de volver a estar ahí…

Cuando por fin tuve el valor de romper la burbuja e irme a mi casa, me pidió no lo hiciera, me pidió me quedara mientras abrazaba mi cintura. Partí.
Me encaminó hacia el taxi fuera de su casa y me volvió a recordar con su boca entre la mía lo mucho que también había disfrutado de esa noche, de mi compañía, de la ausencia de miedos y soledad tan solo por aquella vez.

Me pidió mi número y jamás lo volví a ver.

Al pensar en el, me viene una sola frase a la mente que siempre me hace sonreír (excepto cuando me hace llorar);

Solo un romance efímero, puede durar bello para siempre.

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Mis bragas incómodas

IMAG0879A casi dos años de perdernos aún sigo escuchando tu voz, aún recurro a la montaña de nuestros recuerdos apilados en mi cabeza cuando tengo ganas de hacerte el amor.
Recuerdo tu rostro, tan cerca, tan caliente, tan enamorado mirándome fijamente a los ojos mientras me decías “te amo”  con tu miembro completo y erecto dentro de mí.

Recuerdo despertar a tu lado y besarte tiernamente, escalar tu cuerpo hasta perder mi vulva en tu entrepierna, tu sonrisa con aquel movimiento me llenaba de ternura, de amor.
Tus ojos siempre fijos con los míos me hacían sentir tan segura, tan feliz…

Cuando todos estos recuerdos vienen a mi mente y se clavan en mi ser, me hacen sentir como si estuviera ahí una vez más. Empiezo a sentir involuntariamente un cosquilleo entre mis piernas, no puedo evitar comenzar a tocarme. Mi respiración se eleva, cierro los ojos y ahí estas, amándome profundamente. Pongo mi brazo al rededor de mi cabeza y tomo mi cabello como tu lo hacías. Beso mi brazo como si fueran tus labios y entre más cierro los ojos más te puedo ver ahí, encima de mi, mirándome a los ojos, sonriéndome… Esa sonrisa tan única, tan inspiradora, tan cómoda, tan amorosa…

Llego al climax en dos minutos, no puedo contenerme. Nada ni nadie puede hacerme venir tan intensamente como tu, aunque solo estés en mi cabeza. Sonrío por un momento de placer y al terminar la curvatura de mi humilde sonrisa mis ojos se llenan de lagrimas y comienzo a llorar. No lloro de manera tranquila como usualmente pasa donde tus ojos se llenan de agua y simplemente brotan hacia tus mejillas, me encuentro llorando profundamente, sollozando, gimiendo de dolor, gimiendo de tristeza, de ausencia, de melancolía, de soledad… mientras mis bragas se sienten incómodas atoradas en mis tobillos.

Hace dos lunas enteras que no te tengo aquí, pero siempre tendré esos recuerdos para confortarme en cualquiera de mis noches frías.

Fantasmas cerebrales

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Seguro les ha pasado, esas veces que están medio dormidos y se asustan al no saber por unos segundos donde se encuentran. Puede ser que se hayan mudado de departamento, que estén de viaje, que se hayan puesto una borrachera muy brava o bien se fueron a casa de -alguien- a pasar la noche por primera vez. Siempre he sido fan de ese sentimiento, de esos pequeños, pequeñísimos momentos efímeros en donde tu cerebro está tan confundido, tan desorientado que no sabe ni siquiera dónde se encuentra su propio cuerpo. Debo confesar que me ha pasado lo mismo con personas. Creo que en definitiva pasa por la promiscuidad de ciertas temporadas de mi vida. Recuerdo la primera vez que me paso, estaba dormida abrazando a mi entonces novio con el cuál tenía una relación abierta. Desperté mientras me besaba tiernamente los labios y sentí de pronto que no sabía con quién estaba. No era cuestión de que pasaran por mi mente la lista de nombres de los posibles candidatos a estar conmigo esa noche compartiendo mi cama, era un simple hueco en mi cerebro que no podía recordar absolutamente nada. Me excitó no saber con quién estaba pero me brindo más comfort el saber que era él.

De unos meses para acá me pasa algo parecido pero de cierta forma a la inversa. Entre sueños, pienso y me siento segura de que es él quién me abraza, solo para despertar y darme cuenta que no. Despierto aferrada a una almohada pensando que estoy con alguien, solo para darme cuenta de mi inmensa soledad. Paso mi mano de su ombligo hacia abajo, anhelando encontrarme con su miembro, encontrándome solamente con unos calientes labios…

El fenómeno del fantasma de su recuerdo. Lo conocemos, lo sabemos, lo vivimos. Solo me queda darle una sacudida a mi cerebro y entrar a la vida real.

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-ninfaaeerotica

Tus caderas y las mías

…presione mis caderas contra las tuyas, como un movimiento natural sin deseos de ir por más, sin embargo la erección de tu miembro me prendió instantáneamente. Te bese suavemente y restregué todo mi cuerpo contra el tuyo, después me recosté a tu lado para masajear tu glande cada vez más rígido y palpitante. Sentí que tus pijamas comenzaban a humedecerse así que te las quite para sentir piel con piel esa fricción tan deseable. Tus caderas comenzaron a moverse de arriba a abajo rápidamente y yo gustosa seguí el ritmo impuesto. Mientras te tomaba con toda mi mano, me encargaba de pasar suavemente mi dedo gordo haciendo círculos por encima de tu cabeza, la cuál seguía humedeciéndose y engordando a cada instante. Podía ver a contraluz tu silueta, la cuál se contoneaba de arriba a abajo, arqueando la espalda. La forma de tu boca abriéndose en éxtasis me hacía mojarme. Comencé a presionar más mi cuerpo contra el tuyo, encargándome de que tu pierna quedara en medio de las mías para mi propio placer. Nos besábamos tiernamente, contraria a la violencia presenciada en nuestros cuerpos. Cuándo menos lo esperaba, sentí tus jugos de amor, deliciosos y calientes sobre mi mano. Respirabas profusamente y no dejabas de contraerte por los deliciosos espasmos que causa el amor. “Me encantas”; dijiste, dándome un cálido beso en los labios.

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Desechándote

Me desperté ese día sintiendome extraña por la ausencia de sus brazos al rededor de mi cuerpo y sintiendo el fantasma de su miembro erecto entre mis nalgas. Me sentía nerviosa e inclusive vomité antes de despertar del todo. Tome las cuatro pastillas y me las puse entre la encia y los labios, dos de cada lado como me lo indicó la doctora, respire profundo y esperé. 
Mientras esperaba la enorme lista de aterradores efectos secundarios comencé a temer literalmente por mi vida.  Y si me quedo dormida y sufro una hemorragia? Y si vomito tan fuerte que me pegue en la cabeza con el retrete? Y si me deshidrato de tanta diarrea? Después comencé a llorar. La última vez que había visto a mi madre me había reclamado por fumar marihuana. Ella decía ; “he pasado tantos años cuidandote, velando por tu salud, invirtiendo en tu bienestar. Y así me pagas? Chingandote tus neuronas y pulmones?”. Ahora solo podía imaginar en lo horriblemente cruel que estaba siendo con ella al encontrarme sola en un edificio todo mugroso abortando al hijo del amor de mi vida. Un acto que parece ser tan egoísta pero en realidad es todo lo contrario.
Los escalofríos fueron los primeros en presentarse casi instantaneamente así que estube casi todo el tiempo echa bolita y tapada en la cama, después de dos horas comenzaron los cólicos y la diarrea, seguidos por mareo, nausea y fiebre. De verdad que me encontraba nerviosa, vulnerable, débil emocionalmente y bueno evidentemente fisicamente también. Me llegaban mensajes de él para ver como seguía y eso me hacía sentir que no estaba sola a pesar de estarlo. Me sentía preocupada por que no había sangre aún pero cuando decidí pararme al baño fue cuando lo sentí.  Sentí cómo todo mi cuerpo se contraia para desechar a ese ente nuevo y extraño de mi. Senti los coagulos caer, vi los hilos deshacerse, ese color rojo obscuro que siempre me ha hipnotizado ahora me llenaba de… Quisiera decir tristeza pero no fue lo que sentí,  en realidad no sentí nada. En realidad todos estos días han sido como una cruel resaca en donde se confunde la realidad con la fantasia y sigo esperando el momento en el que vaya a despertar de este sueño tan extraño en el que me encuentro tan calmada que me desconozco, en el que me encuentro tan perdida que en efecto ya no se quién soy, en donde lo que parecía ser un nuevo comienzo esta siento un horrible y constante retorno a mi pasado.

Estoy en el día tres del proceso y sigo esperando despertar. Quiero despertar…

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-ninfaaeerotica

Esta vez fue distinto

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Fue como si me hubieras descubierto, como si supieras que tengo un blog y lo lleno de ti, como si atento leyeras cada una de mis letras para ser un mejor amante.
Me encontraba despierta, como siempre a altas horas de la noche cuando recibi un mensaje tuyo. Subí a tu habitación y con suma naturalidad me metí entre tus brazos, me rodeaste de ti y me llenaste de besos. Hicimos el amor tres veces esa noche, una cada vez mejor que la otra pero sin duda fue distinto a los pasados encuentros en donde, sin hablarlo habíamos desidido no engancharnos y hacer de estas visitas lo más casual del mundo. Esta vez abriste los ojos y me miraste,  esta vez me dijiste cosas al oído,  esta vez mientras dormía en tus brazos pude sentir cómo me mirabas y haciendo mi cabello a un lado me besabas la frente, esta vez no me dejaste moverme hasta que me limpiaras tu néctar de mi espalda. Esta vez me sentí vulnerable, bella, tuya otra vez…

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ninfaaeerotica

Quiero cenarte

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Quiero cenarte, quiero comerte, no me canso de besarte. De fundir mi boca con la tuya para perderme en el abismo de la vulnerabilidad y amor absoluto. Quiero tenerte dentro, quiero ser tuya por siempre…

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-ninfaaeerotica