Su gloriosa victoria

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Se mostraba nervioso y torpe. Esperé a que apagara la luz para poder hacer mi movida.
Se acostó a un lado mío y nuestros cuerpos instantaneamente comenzaron a acercarse, nuestra respiración se agitó y nuestros labios se unieron.
Mi mente comenzó a soñar y me veía a mi misma montada sobre el, besándolo infinitamente, su miembro tan grande y perfecto tan dentro de mí que me dolía… pero no fue así, sus actos de egoísmo fueron tan barbáricos como el holocausto nuclear.

Me agarró vulgarmente las nalgas y mientras masajeaba esos dos pedazos de carne entre sus manos, sus caderas no bailaban con las mías. Intenté besarlo nuevamente pero sus labios tan fríos, que solo podían soltar pequeños besos como el que le da una madre a su bebé me bajaron la temperatura de 100 a -3. Pensé no estaba suficientemente excitado así que bajé mi mano para darle placer, sobresaltándome al sentir su miembro completamente erecto. Lo tomé como si fuera mío, como si hubiéramos sido amantes desde el inicio de la eternidad. De arriba a abajo lo tomé, haciendo el viejo truco de ir todavía más abajo de lo que la piel permite con dos dedos.
Tres veces subí y bajé, por que las conté, cuando a la tercer bajada sentí como desde dentro el cuello de su pene palpitaba sin parar ese néctar que se espera solo al final del amor… No puede ser…

Su gloriosa victoria se mostraba sin pena encima de su camiseta y su risa incontrolable de placer me causó una furia e incomodidad inexplicable.

Se paró, se cambió de playera y regresó a la cama, intentando penosa y debilmente seguir el cortejo hasta que susurró que estaba muy cansado, casi quedándose dormido instantaneamente después de eso.

Honestamente, gracias pro aquella penosa noche, misma que me hizo entender que no vale la pena un intento de placer, por poner en riesgo una linda amistad.

Algo se quebró.

No te quiero ver más.

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Entre dos hombres

-¡Hola!; Dijo naturalmente al acercarse a la mesa en la que me encontraba con mis amigos.
-¡Hola!; Contestamos todos. Él se me quedo viendo con intriga en su mirada.
-Te me haces muy conocida.
Ambos comenzamos a pelotear lugares, fiestas, instantes en donde pudimos habernos conocido. De pronto vino a mi. Esa noche, como todas las noches que no quiero salir y termino haciéndolo, acabando siempre para mi suerte, con final feliz.
-¿Eres Alex, verdad?
-Sí.
-¿No vives por el rumbo de Santa Ana?
-Sí.
-¿En una casa dónde según vivo el ex-presidente?
-Siiiiiiiii….
Mi mejor amiga y yo nos volteamos a ver instantáneamente sabiendo que lo habíamos decifrado. Aquella noche lluviosa en la que tras bailar cachondamente hasta las 3 de la mañana nos fuimos a su casa para terminar revolcándonos hasta el amanecer. De esos encuentros en donde se notaba que ambos necesitábamos de ese desliz, sin siquiera compartir nuestros números o nombres completos.

Me reí y hasta sonrojé. En una ciudad con millones de habitantes fue a parar en mi mesa, invitado por uno de los amigos de mi amiga un efímero -one night stand-. Sin decifrar más pistas todos en la mesa se rieron y entendieron lo que había pasado. Intercambiamos una tímida mirada y seguimos con la noche.

Su amigo casi celoso me tomó al instante de la mano y me sacó a bailar. Bailaba de una manera indescriptible. Sus caderas y las mías parecían besarse. Girábamos al ritmo de la música mientras nuestros brazos instintivamente se entrelazaban y se volvían a abrir. La punta de su nariz rozaba la mía y la temperatura iba incrementando…

La noche avanzó y las cervezas aumentaron. Mi fugaz amante se acercaba a la pista y la fiesta nos llevó a estar los tres solos mientras nuestros amigos se iban yendo o quedando dormidos en el sillón del bar. Alex me tomó por enfrente de las caderas y me empujó hacia él. Mauricio casi siguiendo el movimiento, recostó su barbilla en mi espalda. Ambos se entre lazaban con mi cuerpo sin temor a tocarse entre ellos. Yo pasé un brazo por el cuello de uno y tomé el cabello del otro arqueando mi espalda y moviendo efusivamente mis caderas que se encontraban cautivas de ambos hombres. Dí la vuelta y ahora mis nalgas se las presté a Alex, quién no dudo ni un segundo en tocarlas y hacerlas suyas. Mauricio me besó. Fue un beso tierno, suave, casi imperceptible, como temeroso de que alguien nos fuera a ver. Sonreí. En eso mi cuerpo giró con la ayuda de de las manos de Alex y me entregó su boca. Fue un beso muy distinto, sin temor, directo y sin frenos y sentí nuevamente su caliente lengua dentro de mi. No pude evitar reír, me encontraba en un profundo éxtasis al estar con estos dos hombres, amigos, tan distintos, tan deseosos de tenerme…

Mantuvimos ese trio cachondo por un buen rato, sin cansarnos de besarnos, sin cansarnos de compartir amor nos mantuvimos juntos y amorosos hasta que llegó la hora de partir. Salí triunfante con un hombre en cada brazo, sonriendo, sintiendo que había ganado esa noche, tras muchas lunas de solo perder…

Una noche de copas y poco amor

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Lo conocí en un concierto fuera de la ciudad. Me trató como una dama a pesar de mis ademanes de -ya ando hasta su puta madre- me tomaba de la mano y se encargaba de que mi vaso siempre estuviera lleno. Semanas después me llamó diciéndome que estaba en la ciudad y quería verme. Tengo que admitir que este chico nunca me encantó, no me enamoró, sin embargo era buena onda y me trataba como reina, insisto. Y bueno mi miembro favorito me ha dejado chiflada y acostumbrada a esos tratos. Tenía ganas de salir a divertirme sin gastar un solo peso y andaba bastante cachonda (que raro) entonces accedi a verlo.
Lo llevé a varios bares. Tomamos mezcal, cerveza, vino, whiskey y vodka e increíblemente nos mostrabamos con buen porte y amena sobriedad. Terminamos en un bar de música electrónica bailando hasta muy tarde cuando decidí tomarlo de la mano y susurrarle al oído que nos fueramos a su hotel. En un abrir y cerrar de ojos estabamos montados en un taxi y en en otro segundo ya estaba sin zapatos sobre su cama. El se mostró frío. Pensé que después de conocerme tan sobria quizás ya no le gustaba tanto. Me tiré en la cama y el permaneció sentado un rato. Fumamos un porro y apago la luz, acostandose a mi lado con los brazos cruzados. Que mierda! Pensé. Tendré que hacerlo todo yo.
Con la punta de mi pie logré encontrar su pierna. La recorrí suavemente de arriba hacía abajo. El acercó sus caderas a las mías mientras levantaba su brazo como invitandome a su pecho. Me acerqué y sumergi mi cara en su cuello mientras subía mi pierna a su cuerpo por completo. El me apretó y me tomó de la barbilla para darme el primer beso de la noche. Nuestras bocas se volvieron una misma y a partir de ese momento no se volvieron a desprender. Que rico beso, eso si. Me besaba como si me amara, como si fuera suya, con pasión, con deseo y yo le correspondi. Se quitó los pantalones y yo los mios, lo cual le quitaba puntos a la pasión pero rapidamente me encargue de montarlo. Su miembro se sentia erecto y yo jugaba con el apretandolo entre mis piernas y caderas. Lo tomé con mis manos para indicarle el camino y me penetró. De pronto sentí un dolor en mis caderas, no lo comprendí bien. Ahí fue donde me di cuenta que jamas había estado con un hombre tan delgado y atletico. Los huesos de sus caderas chocaban con los mios y era muy doloroso!
Lo tome del cuello y di una vuelta para colocarlo encima de mi. Mucho mejor, me dije a mi misma y seguí con el ritmo. Seguimos asi por unos pocos minutos. Yo realmente estaba disfrutando de agasajarme su espalda y nalgas. Apenas comenzaba yo a entrar en calor cuando sentí que su miembro no estaba tan erecto. Me enfríe. El siguió y siguió con sus movimientos arriba y abajo pero yo me perdí por completo. De pronto su movimiento cesó y alcancé a escuchar el susurro mas falso que decía; Ya me vine. Y se volvió a acostar a mi lado.

Wooow. Eso si que fue nuevo. Un chico fingió venirse en un encuentro conmigo y además me dejo a medias. Que tipo!!!

Me di la media vuelta y me dormí. Lo sentí varias veces en la noche quitandome el cabello de la cara, observandome, preguntandome si realmente estaba dormida. Lo escuché  decirme que le encantaba, que ahora entendía mi fijación con la belleza del cuerpo femenino y que lo volvía loco.

Y mientras les escribo este encuentro esta sonando mi celular y no les miento, es el chico -no venido- queriendome ver hoy mismo para más.

Pobre, seguro de tanto alcohol no pudo rendir pero vaya eso se entiende y se perdona. Pero que finja y aparte me deje a medias, jamás!

Hasta la vista querido…

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