De amores efímeros…

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Todo comenzó al final de la noche…

Cuando las puertas de los bares se te cierran, uno solo puede recorrer a su dealer de confianza para seguir la noche. En este caso fue el dealer de Ana, mi mejor amiga.

Después de consumir gel cabs, cristo y café, mis labios se unieron con los de el intuitivamente. En un segundo mi cuerpo ya estaba sobre el suyo y en un sutil movimiento mis labios quedaron al borde de su oreja para susurrarle que nos fuéramos a su cuarto.

Mi querida Ana se quedó sola, alucinando en la sala mientras que Daniel y yo nos escabullíamos a su escondite favorito.
No recuerdo bien como nos quitamos la ropa, pero recuerdo que nuestros cuerpos se frotaban profundamente. Toda mi piel estaba sumergida en un éxtasis absoluto. No podía dejar de besarlo, y el tampoco a mi. Nos hundíamos cada quién en el cuerpo del otro, y de pronto me sentía como una medusa con tentáculos infinitos los cuales no podían dejar de enrredarse en el.

Los besos y las caricias parecieron durar lo mismo que la creación del universo. Absolutamente todo y a la vez nada…

Pasé con el dos noches enteras. Dos noches llenas de miradas furtivas, roces románticos, pláticas profundas, una caminata bajo la lluvia tomados de la mano, una promesa de volver a estar ahí…

Cuando por fin tuve el valor de romper la burbuja e irme a mi casa, me pidió no lo hiciera, me pidió me quedara mientras abrazaba mi cintura. Partí.
Me encaminó hacia el taxi fuera de su casa y me volvió a recordar con su boca entre la mía lo mucho que también había disfrutado de esa noche, de mi compañía, de la ausencia de miedos y soledad tan solo por aquella vez.

Me pidió mi número y jamás lo volví a ver.

Al pensar en el, me viene una sola frase a la mente que siempre me hace sonreír (excepto cuando me hace llorar);

Solo un romance efímero, puede durar bello para siempre.

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Entre dos hombres

-¡Hola!; Dijo naturalmente al acercarse a la mesa en la que me encontraba con mis amigos.
-¡Hola!; Contestamos todos. Él se me quedo viendo con intriga en su mirada.
-Te me haces muy conocida.
Ambos comenzamos a pelotear lugares, fiestas, instantes en donde pudimos habernos conocido. De pronto vino a mi. Esa noche, como todas las noches que no quiero salir y termino haciéndolo, acabando siempre para mi suerte, con final feliz.
-¿Eres Alex, verdad?
-Sí.
-¿No vives por el rumbo de Santa Ana?
-Sí.
-¿En una casa dónde según vivo el ex-presidente?
-Siiiiiiiii….
Mi mejor amiga y yo nos volteamos a ver instantáneamente sabiendo que lo habíamos decifrado. Aquella noche lluviosa en la que tras bailar cachondamente hasta las 3 de la mañana nos fuimos a su casa para terminar revolcándonos hasta el amanecer. De esos encuentros en donde se notaba que ambos necesitábamos de ese desliz, sin siquiera compartir nuestros números o nombres completos.

Me reí y hasta sonrojé. En una ciudad con millones de habitantes fue a parar en mi mesa, invitado por uno de los amigos de mi amiga un efímero -one night stand-. Sin decifrar más pistas todos en la mesa se rieron y entendieron lo que había pasado. Intercambiamos una tímida mirada y seguimos con la noche.

Su amigo casi celoso me tomó al instante de la mano y me sacó a bailar. Bailaba de una manera indescriptible. Sus caderas y las mías parecían besarse. Girábamos al ritmo de la música mientras nuestros brazos instintivamente se entrelazaban y se volvían a abrir. La punta de su nariz rozaba la mía y la temperatura iba incrementando…

La noche avanzó y las cervezas aumentaron. Mi fugaz amante se acercaba a la pista y la fiesta nos llevó a estar los tres solos mientras nuestros amigos se iban yendo o quedando dormidos en el sillón del bar. Alex me tomó por enfrente de las caderas y me empujó hacia él. Mauricio casi siguiendo el movimiento, recostó su barbilla en mi espalda. Ambos se entre lazaban con mi cuerpo sin temor a tocarse entre ellos. Yo pasé un brazo por el cuello de uno y tomé el cabello del otro arqueando mi espalda y moviendo efusivamente mis caderas que se encontraban cautivas de ambos hombres. Dí la vuelta y ahora mis nalgas se las presté a Alex, quién no dudo ni un segundo en tocarlas y hacerlas suyas. Mauricio me besó. Fue un beso tierno, suave, casi imperceptible, como temeroso de que alguien nos fuera a ver. Sonreí. En eso mi cuerpo giró con la ayuda de de las manos de Alex y me entregó su boca. Fue un beso muy distinto, sin temor, directo y sin frenos y sentí nuevamente su caliente lengua dentro de mi. No pude evitar reír, me encontraba en un profundo éxtasis al estar con estos dos hombres, amigos, tan distintos, tan deseosos de tenerme…

Mantuvimos ese trio cachondo por un buen rato, sin cansarnos de besarnos, sin cansarnos de compartir amor nos mantuvimos juntos y amorosos hasta que llegó la hora de partir. Salí triunfante con un hombre en cada brazo, sonriendo, sintiendo que había ganado esa noche, tras muchas lunas de solo perder…

Yo a ti te conozco de antes…

Pensé que jamás te volvería a ver, que ese único y delicioso encuentro se quedaría solo conmigo para no ser recitado nunca más pero todo cambió la noche que me llamaste y casualmente me encontraba a unas cuadras de tu nuevo departamento luciendo ropa sexy y cachonda de amor. El universo conspiro para nuestro propio placer.

Llegué a tu departamento, y al igual que la última (y casi única vez) nuestra platica fluyó profusamente, como si fuéramos grandes amigos, grandes conocidos, como si platicáramos todos los días y fuera lo más normal. Sin pena, sin miedo, sin timidez, solos tu y yo. Me sentí tan cómoda, te hablé de todas mis más profundas intimidades y me sentí completamente yo.

Por alguna razón decidiste llevar el colchón a la sala y con nuestras copas en alto brindábamos por volvernos a reunir. Me acariciabas el cabello constantemente como la última vez, sin saber que ese pequeño acto siempre ha logrado encenderme intensamente. Me coloqué sutilmente encima de ti e instantaneamente me besaste. Me encantan tus besos, no te limitas, fue como uno de esos besos de secundaria interminables porque sabes que no van a llegar a nada más, pero yo tenía mi meta bien clara. Te desabroche la camisa, la misma camisa que traías puesta la noche que te conocí, sentí tu pecho con mis manos y las tuyas seguían abrazándome. Me quitaste la falda y no pareciste sorprendido al ver que no traía puesta ropa interior, simplemente te sumergiste para besarme entre las piernas. Me devoraste entera mientras yo terminaba de quitarme la ropa cuando dijiste que no tenías condón, me entristecí, me enojé y reclame hacia mis adentros. Seguiste devorándome de una manera deliciosa y comenzaste a meter tus dedos suavemente dentro de mi cuerpo, mi piel se erizo y mi boca se abría quedándose sin aliento. Hay algo de estar en una cama, completamente desnuda con una persona completamente vestida que siempre me ha excitado bastante. Cambiabas tiernamente entre manos para no cansarte de más, siempre concentrado en darme el mayor placer. No subías la mirada, no tenías ningún gesto de incomodidad o cansancio, estabas enfocado en tu tarea que era hacerme chorrear de amor. Minutos después lo conseguiste y mis piernas comenzaron a temblar. Me pusiste de lado y comenzaste a besarme todo el cuerpo. Eran unos besos pequeños, “de piquito” pero me llenabas de ellos con tanta ternura y abundancia que se transformaban en besos enormes. Mi cuerpo se seguía contrayendo mientras me besabas la espalda, metí mi mano entre mis piernas y sentí al momento la enorme cantidad de humedad y me sonrojé. De pronto simplemente paraste y me preguntaste si no tenía hambre. Fue una pregunta graciosa ya que llevábamos horas tratando de ir por la cena. Nos paramos y nos fuimos a cenar sin tomarnos de la mano, sin romancear, sin sentirnos más cerca el uno del otro, solo estábamos…

Más noche me tenías en tus brazos y mientras seguías jugando disciplinadamente con mi cabello me dijiste “Yo a ti te conozco de antes.” Y reí. Reí por que sabía a lo que te referías, esa energía de estar tan en paz y poco nervioso con alguien que no conoces y que te gusta. La naturalidad de convivir en cama con alguien que has estado solo una vez. Sin duda es algo peculiar…

xxx,

-ninfaaeerotica

Fantasmas cerebrales

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Seguro les ha pasado, esas veces que están medio dormidos y se asustan al no saber por unos segundos donde se encuentran. Puede ser que se hayan mudado de departamento, que estén de viaje, que se hayan puesto una borrachera muy brava o bien se fueron a casa de -alguien- a pasar la noche por primera vez. Siempre he sido fan de ese sentimiento, de esos pequeños, pequeñísimos momentos efímeros en donde tu cerebro está tan confundido, tan desorientado que no sabe ni siquiera dónde se encuentra su propio cuerpo. Debo confesar que me ha pasado lo mismo con personas. Creo que en definitiva pasa por la promiscuidad de ciertas temporadas de mi vida. Recuerdo la primera vez que me paso, estaba dormida abrazando a mi entonces novio con el cuál tenía una relación abierta. Desperté mientras me besaba tiernamente los labios y sentí de pronto que no sabía con quién estaba. No era cuestión de que pasaran por mi mente la lista de nombres de los posibles candidatos a estar conmigo esa noche compartiendo mi cama, era un simple hueco en mi cerebro que no podía recordar absolutamente nada. Me excitó no saber con quién estaba pero me brindo más comfort el saber que era él.

De unos meses para acá me pasa algo parecido pero de cierta forma a la inversa. Entre sueños, pienso y me siento segura de que es él quién me abraza, solo para despertar y darme cuenta que no. Despierto aferrada a una almohada pensando que estoy con alguien, solo para darme cuenta de mi inmensa soledad. Paso mi mano de su ombligo hacia abajo, anhelando encontrarme con su miembro, encontrándome solamente con unos calientes labios…

El fenómeno del fantasma de su recuerdo. Lo conocemos, lo sabemos, lo vivimos. Solo me queda darle una sacudida a mi cerebro y entrar a la vida real.

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-ninfaaeerotica

Tus caderas y las mías

…presione mis caderas contra las tuyas, como un movimiento natural sin deseos de ir por más, sin embargo la erección de tu miembro me prendió instantáneamente. Te bese suavemente y restregué todo mi cuerpo contra el tuyo, después me recosté a tu lado para masajear tu glande cada vez más rígido y palpitante. Sentí que tus pijamas comenzaban a humedecerse así que te las quite para sentir piel con piel esa fricción tan deseable. Tus caderas comenzaron a moverse de arriba a abajo rápidamente y yo gustosa seguí el ritmo impuesto. Mientras te tomaba con toda mi mano, me encargaba de pasar suavemente mi dedo gordo haciendo círculos por encima de tu cabeza, la cuál seguía humedeciéndose y engordando a cada instante. Podía ver a contraluz tu silueta, la cuál se contoneaba de arriba a abajo, arqueando la espalda. La forma de tu boca abriéndose en éxtasis me hacía mojarme. Comencé a presionar más mi cuerpo contra el tuyo, encargándome de que tu pierna quedara en medio de las mías para mi propio placer. Nos besábamos tiernamente, contraria a la violencia presenciada en nuestros cuerpos. Cuándo menos lo esperaba, sentí tus jugos de amor, deliciosos y calientes sobre mi mano. Respirabas profusamente y no dejabas de contraerte por los deliciosos espasmos que causa el amor. “Me encantas”; dijiste, dándome un cálido beso en los labios.

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-ninfaaeerotica

Bajo el agua

Ayer me hicieron el amor bajo el agua. Me tomó de las nalgas y me acerco a su cuerpo, yo lo rodee con mis piernas y su miembro, sin dificultad alguna entro en mi. Nuestras pieles se sentían muy suaves, tersas y el movimiento usual de arriba a abajo era mucho más sencillo que de costumbre. Le tape la boca cuando comenzó a gemir mientras le besaba la espalda y le acariciaba sus orejas. Paramos abruptamente debido a la naturalidad de la situación pero seguimos jugando con nuestros cuerpos desnudos bajo el agua. Al salir y secarnos nos detuvimos unos momentos en el pasto para admirar el paisaje. Me sentía tan cómoda con el. Me brindo su brazo para recostarme en su pecho, después me volteo y me dio un beso. Un beso tan suave y dulce que mi corazón se aceleró y pude sentir como me sonrojaba lentamente. A el no le gusta dar besos. Le encanta construir esta pared inmensa entre nosotros para evitar perdernos, pero a mi me encanta perderme así que disfruto plenamente de esos pequeños momentos de amor que se deja sentir conmigo.

Permanecimos abrazados y coqueteando todo el camino de regreso. En el coche me beso la mejilla y me dijo que se encontraba muy feliz. Yo también lo estaba.

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-ninfaaeerotica

Una noche de copas y poco amor

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Lo conocí en un concierto fuera de la ciudad. Me trató como una dama a pesar de mis ademanes de -ya ando hasta su puta madre- me tomaba de la mano y se encargaba de que mi vaso siempre estuviera lleno. Semanas después me llamó diciéndome que estaba en la ciudad y quería verme. Tengo que admitir que este chico nunca me encantó, no me enamoró, sin embargo era buena onda y me trataba como reina, insisto. Y bueno mi miembro favorito me ha dejado chiflada y acostumbrada a esos tratos. Tenía ganas de salir a divertirme sin gastar un solo peso y andaba bastante cachonda (que raro) entonces accedi a verlo.
Lo llevé a varios bares. Tomamos mezcal, cerveza, vino, whiskey y vodka e increíblemente nos mostrabamos con buen porte y amena sobriedad. Terminamos en un bar de música electrónica bailando hasta muy tarde cuando decidí tomarlo de la mano y susurrarle al oído que nos fueramos a su hotel. En un abrir y cerrar de ojos estabamos montados en un taxi y en en otro segundo ya estaba sin zapatos sobre su cama. El se mostró frío. Pensé que después de conocerme tan sobria quizás ya no le gustaba tanto. Me tiré en la cama y el permaneció sentado un rato. Fumamos un porro y apago la luz, acostandose a mi lado con los brazos cruzados. Que mierda! Pensé. Tendré que hacerlo todo yo.
Con la punta de mi pie logré encontrar su pierna. La recorrí suavemente de arriba hacía abajo. El acercó sus caderas a las mías mientras levantaba su brazo como invitandome a su pecho. Me acerqué y sumergi mi cara en su cuello mientras subía mi pierna a su cuerpo por completo. El me apretó y me tomó de la barbilla para darme el primer beso de la noche. Nuestras bocas se volvieron una misma y a partir de ese momento no se volvieron a desprender. Que rico beso, eso si. Me besaba como si me amara, como si fuera suya, con pasión, con deseo y yo le correspondi. Se quitó los pantalones y yo los mios, lo cual le quitaba puntos a la pasión pero rapidamente me encargue de montarlo. Su miembro se sentia erecto y yo jugaba con el apretandolo entre mis piernas y caderas. Lo tomé con mis manos para indicarle el camino y me penetró. De pronto sentí un dolor en mis caderas, no lo comprendí bien. Ahí fue donde me di cuenta que jamas había estado con un hombre tan delgado y atletico. Los huesos de sus caderas chocaban con los mios y era muy doloroso!
Lo tome del cuello y di una vuelta para colocarlo encima de mi. Mucho mejor, me dije a mi misma y seguí con el ritmo. Seguimos asi por unos pocos minutos. Yo realmente estaba disfrutando de agasajarme su espalda y nalgas. Apenas comenzaba yo a entrar en calor cuando sentí que su miembro no estaba tan erecto. Me enfríe. El siguió y siguió con sus movimientos arriba y abajo pero yo me perdí por completo. De pronto su movimiento cesó y alcancé a escuchar el susurro mas falso que decía; Ya me vine. Y se volvió a acostar a mi lado.

Wooow. Eso si que fue nuevo. Un chico fingió venirse en un encuentro conmigo y además me dejo a medias. Que tipo!!!

Me di la media vuelta y me dormí. Lo sentí varias veces en la noche quitandome el cabello de la cara, observandome, preguntandome si realmente estaba dormida. Lo escuché  decirme que le encantaba, que ahora entendía mi fijación con la belleza del cuerpo femenino y que lo volvía loco.

Y mientras les escribo este encuentro esta sonando mi celular y no les miento, es el chico -no venido- queriendome ver hoy mismo para más.

Pobre, seguro de tanto alcohol no pudo rendir pero vaya eso se entiende y se perdona. Pero que finja y aparte me deje a medias, jamás!

Hasta la vista querido…

xxx,
-ninfaaeerotica